viernes, 31 de diciembre de 2010

"Mi mayor deseo para el 2011 es no tener que desear nada para el futuro 2012."



Sentado como quien espera aquel autobús en una estación sin retorno. Sentado como quien aguarda a alguien, en fechas tan señaladas, mientras la nieve danza y fenece en sus hombros. Sentado como quien desea contemplar algo: un paisaje, una persona, un instante ajeno, un año que se marcha... Sentado en una vieja silla carcomida por el desdichoso tiempo era donde estaba sin esperar a nadie, sólo a mi eterna y meditabunda mente.


El tiempo aprimaba y se aproximaba para mí. Mas cómo llegé a éste punto ni yo mismo conocía. Sólo sabía que había pasado tanto en múltiples sitios y con cuantiosas personas que pararse a pensar en cada uno de esos instantes haría que lo poco de hoy, de esta efímera vida, cesase demasiado rápido.

La mente, mi mente, llegó acompañada de aquella ilustre imaginación que tiempo atrás, en mis desdichas y mis fugazes historias, me acompañó tantísimo haciendo gala de una gran perseverancia. Miles de imágenes pasaron por mi retina sin tiempo de poder fijarme en ellas. Miles de imágenes como miles de historias sucedieron en esta corta vida que viví antes de que la parca, lejana pero tan próxima por momento, se me llevara de este viejo objeto de madera podrida por el paso del temporal.

¡Qué mil historias! Algunas fueron de una gran comedia, pero no de la moderna, de la clásica, de la que, en aquellas vidas, fue tan gloriosa y magnánima. Otras fueron historias de pura tragedia, haciendo honor a aquella Grecia Antigua y al ilustre Sófocles. Una tragedia de derroche melancólico de lágrimas... una tragedia que, como sucedía, el destino (gran desconocido) tenía preparado para mí y para mis allegados. Otras batallas fueron triviales, momentos que no formarían jamás una obra maestra pero que, pese a todo, ahí debían de estar para hacer mucho más llevadera la breve crónica. Otras pocas obras fueron momentos para remarcar, el conocer de nuevos aliados, el fervor de la batalla con tu gente ahí, la alegría de encontrar manos tendidas para resurgir con más ímpetu y vehemencia, obras equiparables a "Don Quijote" con su fiel compañero y amigo, Sancho Panza. Otros relatos, mínimos en este caso, fueron en relación al amor... pocos se salvarían, en mi moribunda opinión, de la quema de purificación pues pocos son merecedores de ser recordados.

Ella no entendía nada de ésto. Sólo esperaba que me consumiera en la brevedad de mis días para podérseme llevar al nuevo renacer como si de un fénix, ave lengendaria y mitológica, se tratase. Y yo lo sentía, sentía como había desaprovechado a múltiples ocasiones el poco tiempo que conocía que podía gozar pero en otros ¡hay en otros! en otros los amorticé como nadie los amortizó antes.

La parca ya se me aproximaba rauda y veloz, sabía que no quedaba más que siete pequeños compases del viejo reloj situado en la obscura pared que cedía ya por momentos, dejando ver la nueva vida gloriosa que muchos desearon con anhelo. Alzó la guadaña y aterrorizado me hallé pues era el momento, el momento de ser juzgado en el más ostentoso averno o en el majestuoso y pueril monte eterno.

Alzó su mortal arma y como si de un rayo que parte un árbol se tratase, hizo, al duodécimo gran compás, ajusticiar la efímera, para unos, y eterna, para otros, vida de aquella alma en pena comida ya por la gloriosa época que marcó.

¡FELIZ 2011 PARA TODOS/AS Y GRACIAS A TODO EL MUNDO POR EL 2010!


"Mi mayor deseo para el 2011 es no tener que desear nada para el futuro 2012."

Jael Roy.

1 comentario:

  1. hola feliz 2011, bueno es precioso, cada día me sorprendes mas con lo que escribes, ya sabes me encanta, un besito.

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