miércoles, 4 de julio de 2012

Poema III


No hay suficiente licor
en el más recóndito
y esquivo bar
para paliar mi sed de soledad.
Damas únicas de mil dueños,
sueños idílicos compartidos,
botella y pura melancolía.
Luz opaca. Tinieblas.
Tinieblas en cada rincón,
en cada aparador del recóndito
y esquivo bar.
Promesas fulanas,
besos perdidos,
caricias secas,
corazones rotos.
Rotos y en ceniza,
calcinados.
Mucho se cuenta sin dar cuenta
en el silencio del recóndito
y esquivo bar.

Jael R.